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Historia de la Casa

La Casa del Risco tiene una larga historia que inicia en el siglo XVI con los frailes dominicos quienes edifican una ermita a su santo patrono San Jacinto, siendo los primeros propietarios de la zona donde construyeron un convento y después de varios años rentaron a particulares algunos lotes anexos al cementerio de la Iglesia, entre ellos los terrenos donde se ubica la Casa actualmente.

Posteriormente, los frailes carmelitas llegan a la zona y, en virtud de que no contaban con permiso de catequizar, hicieron una gran huerta a la orilla del río Magdalena, y cuentan las leyendas que se creó una rivalidad con los dominicos, y que cuando los carmelitas llegaron a construir el convento de San Ángelo, para cerrar el del Desierto de los Leones, las bardas construidas en el día eran desbaratadas en la noche por los dominicos.

Después de la partida de los monjes dominicos de la zona, los carmelitas adquieren sus terrenos y construcciones, y a partir del siglo XVIII se nombra como San Ángel, por el Colegio del Santo Ángelo, a este tradicional barrio, cuyo prestigio y fama fue adquiriendo con el tiempo, en virtud de que la alta nobleza y civiles adinerados construyeron casonas para descansar los fines de semana, o pasar aquí las temporadas frescas en el verano, al tiempo de aprovechar las fiestas de la Virgen del Carmen.

Entre los primeros moradores de la Casa del Risco destaca el Capitán don Manuel de León, Ensayador Primero de la Real Casa de Moneda de la Nueva España, que en 1750 la adquirió y acondicionó. Después se tienen documentos que don Pedro Alcántara del Valle, Juez de la Balanza también de la Real Casa de Moneda, mandó a realizar su última remodelación en 1771.

En el periodo en el que vive don Pedro Alcántara del Valle hay importantes anécdotas de la remodelación de la Casa, tal es el caso de que durante la construcción de un segundo piso, para disponer de más habitaciones (porque vendría su familia a vivir en San Ángel), el respectivo muro se cargó sobre la pared de los vecinos.

El vecino que fue perjudicado era don Jacinto Martínez, Caballero de la Orden de Calatrava, quién exige con demanda ante el Juez, a don Pedro una indemnización.

La Casa de don Jacinto fue construida por el connotado don Lorenzo Rodríguez, Maestro Mayor de Arquitectura (encargado de la Catedral, arquitecto del Sagrario Metropolitano, y demás obras de urbanización, así como de importantes casas de la sociedad novohispana), y por esa razón es citado como testigo.

Después de dar fe de que la propiedad de dicha pared era de don Jacinto, se resuelve a favor de ese, y don Pedro paga la multa impuesta por el Juez. No obstante, don Pedro solicita que se le venda el muro completo, y no sólo la sección en la que se recargó, pues su intención era subir a un segundo nivel toda la construcción. Su solicitud fue aceptada y se pactó el precio.

Don Lorenzo Rodríguez confirma la solicitud y certifica que en adelante ese muro pertenece a don Pedro.

Por esa razón, la fuente monumental puede haber sido elaborada tanto por su estilo (ultrabarroco, ubicado en el último tercio de siglo XVIII), como por el tamaño (8.10 mts. de altura por 9.50 mts. de ancho), en este periodo en el que se sube a un segundo nivel la totalidad de la construcción.

La historia de la Casa, a través de los títulos, llega hasta 1774, posteriormente se tiene noticias de otros inquilinos, por fuentes indirectas, entre estas se encuentra el testimonio y crónica del libro Historia de San Ángel, de don Francisco Fernández del Castillo, personalidad de fines del siglo XIX y principios del XX.

Fernández del Castillo comenta en su libro que la Casa del Risco o del Mirador fue visitada por el arzobispo Abad y Queipo, enemigo de los insurgentes; también vivió en ella el escritor y político don Manuel Payno En 1847 sirvió de hospital para los heridos durante la Guerra de Intervención, y después de cuartel general para los yanquis, asimismo fue el lugar en el que se sentenció por traición a los “patricios” (el Batallón irlandés que se unió a la defensa mexicana contra los invasores y que tenía el escudo de San Patricio).

Años más tarde vivieron: el licenciado Benigno Payró, un abogado importante y acaudalado, el hijo del Segundo Conde de Ágreda, don José Ma. de Agreda y Sánchez, bibliófilo de finales del siglo XIX y principios del XX, así como, el músico Ernesto Elorduy, quién murió en 1913 y del que hay una placa alusiva en el edificio y cuyos familiares poseen fotografías del cortejo fúnebre saliendo de la Casa del Risco.

Convertida en vecindad durante varios años, con el consecuente deterioro que esto le ocasionó, fue desalojada y puesta en venta en 1931 en virtud de la nueva Ley que rescataba el patrimonio colonial y en la que se declaró que “serían considerados monumentos coloniales históricos protegidos por el gobierno federal, aquéllas casonas del siglo XVII y XVIII”, como la Casa del Risco.

Para 1933, don Isidro Fabela adquiere la famosa Casa del Risco, cumpliendo uno de sus anhelos “Quiero vivir en una mansión colonial, en San Ángel, el de gran señorío”.

Desde esa fecha don Isidro Fabela y su esposa Josefina Eisenmann de Fabela, se dieron a la tarea de restaurarla y decorarla como antaño:

“Esta casona del siglo XVII la salvamos de la obra destructora del tiempo. Pusimos en ella el apego casi paternal que se guarda por lo que es propio y el cuidado de nuestras manos para armonizar su moblaje con el estilo que la caracteriza”. Isidro Fabela

Para Isidro Fabela y su esposa significó un viraje dentro de la vida de ambos, pues el rescate de esta joya arquitectónica y su decoración los convirtió poco a poco en coleccionistas de obras del siglo XVII, XVIII y XIX.

Después de varios años, en 1958 deciden donar al pueblo de México a través de un Fideicomiso del Banco de México su Casa del Risco, con mobiliario, pinturas, esculturas, artes aplicadas, la biblioteca y archivos, convirtiéndose en el primer museo donado por un particular:

“Nuestros propósitos se limitaron a adquirir en subastas europeas –en tiempos de las dos guerras– y de anticuarios nacionales, aquellas obras que nos parecieron gustosas de contemplar no por sus firmas y precios altos, cuanto porque armonizaran con la plástica interior del monumento arquitectónico de la “Casa del Mirador”, como también se la nombraba.” Isidro Fabela

No conforme con ello, el Lic. Isidro Fabela y la señora Josefina Eisenmann proponen al Gobierno Federal la adquisición del edificio contiguo a la Casa, para instalar una biblioteca que contara con todos los servicios, y depositar en esta el acervo bibliográfico que habían reunido:

“Cuanto a mi biblioteca, ella no tiene grandes proporciones, porque si es regular como privada, es muy pequeña como biblioteca pública, pues apenas si llega a los 20,000 volúmenes donde, justo es decirlo, mi esposa aportó los valiosos de Goethe, Heine, Dickens, Schiller, etc.” Isidro Fabela

En 1963 es inaugurado el Centro Cultural Isidro Fabela, el Museo de la Casa del Risco y la Biblioteca, con la presencia del Presidente de México, el Lic. Adolfo López Mateos.

Don Isidro Fabela muere en su casa de Cuernavaca el 12 de agosto de 1964 y su esposa doña Josefina Eisenmann de Fabela en 1971:

“No nos queda sino el anhelo de alargar nuestra existencia pensando en la posible dicha que dimos a vidas ajenas, porque la nuestra ya se funde en un crepúsculo que contemplamos como un ensueño que se va durmiendo.” Isidro Fabela

En 1988, el Banco de México Fiduciario invita al Gobierno del Estado de México a participar en la restauración, mantenimiento y reapertura del Centro Cultural para brindar mayores servicios al público. Y en la actualidad es esta entidad quien da el soporte económico y los recursos para su funcionamiento.

Fachada de la Casa del Risco 1911


Fachada Casa del Risco 1950


Fuente del Risco 1943


Fuente del Risco 1950


Corredor planta baja


Plaza de San Jacinto- a la derecha Casa del Risco 1940


Corredor 2° piso


Comedor Museo de Sitio


Estudio 1950


Sala- museo