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Sala l Arte Barroco Religioso

Parte fundamental de la cultura del México Virreinal es el Arte Barroco que se desarrolló durante el siglo XVII y alcanzó la plenitud de su expresión en el XVIII.

El gusto por la exuberancia en la forma, no los eximió de un cierto afán de ostentación, y como consecuencia se supeditó a un segundo plano las dimensiones humanas por la aspiración a lo divino, dramático, fantástico y teatral. Se suma a este estilo la creatividad de la mano indígena que transformó profundamente al Arte Barroco, dándole un valor especial a nuestro mestizaje, y por el que se distingue el Barroco de México del de Europa, Centro y Sudamérica y otros países.

Este estilo de expresión cultural, que no sólo es artístico, implicó una forma de pensamiento, un modo de ser y de vivir, invadió la vida civil y especialmente la religiosa que asumió los cánones de composición dictados por Europa, y que se enriqueció notablemente con los materiales y técnicas mexicanas; así, la vida religiosa novohispana mostró su abundancia en el suntuoso ajuar de sus rituales, en sus altares y en la arquitectura, custodio perenne del esplendor virreinal. Destacaron pintores como Rubens, Villalpando y Miguel Cabrera.

El amor por el arte de don Isidro Fabela y la voluntad de rescatar la Casa del Risco, lo llevó a poseer una excelente y singular colección, que vivía, utilizaba y compartía en familia y con amigos. Esta emoción cautivó a un grupo de amigos también apasionados por el arte virreinal, y con ellos “México se quiso nuevamente barroco”, formándose el movimiento alterno al arte contemporáneo europeo que invadía el México de los 30’s y 40’s, llamado neocolonialismo.